La magia de los Reyes Magos en Cajititlán

La magia de los Reyes Magos en Cajititlán

A más o menos media hora de Guadalajara se encuentra la laguna de Cajititlán y en el pueblo con el mismo nombre a principio de año se lleva a cabo la tradicional celebración de los Reyes Magos, la fiesta más grande de la comunidad.

Los Reyes Magos, los patronos de la parroquia del pueblo y los que cada 6 de enero esperan ansiosamente los niños, son los protagonistas que andarán por todo el lugar para cumplir y recibir las mandas de propios y ajenos.

De acuerdo con datos oficiales, unos dos millones de turistas se trasladan cada año a este poblado perteneciente al Municipio de Tlajomulco de Zúñiga, para visitar a los Reyes Magos en el templo, disfrutar de alguno de los antojitos que ofertan en el lugar o simplemente dar la vuelta en lancha por la laguna. Sin embargo, hacerlo durante las fiestas patronales tiene un toque especial, ya que se puede vivir de cerca una experiencia de folkor, tradición y fervor sincrético muy mexicano.

La celebración dura nueve días, pero los días principales son el 5, 6 y 7 de enero. Todo comienza cuando sacan de la iglesia a las tres figuras de los reyes para integrarlos a una procesión (la duración es de aproximadamente cuatro horas) que recorre las calles del pueblo y es secundada por gente arrodillada que le reza y le pide favores. Los patronos llegan al malecón, donde, a bordo de lanchas decoradas creativamente por los lugareños, recorren la laguna con la música de los danzantes y la banda de fondo, resguardados por autoridades municipales, eclesiásticas y sus infaltables guardianes.

Esta costumbre data de hace casi cinco siglos, cuando la población de Cajititlán organizaba la primera semana del año una fiesta en honor a su dios “Machis” que, decía, habitaba en el fondo de la laguna. Para enaltecerlo, la gente adornaba sus canoas y le arrojaban ofrendas, a cambio de un buen temporal y mejor pesca durante el año.

En 1587, durante una visita de supervisión a la comunidad, el comisario de la orden franciscana, Fray Alonso Ponce, se topó con una pastorela en el atrio del templo del hospital y observó cómo los Reyes Magos, representados con figuras talladas con madera de mezquite, fueron guiados por una estrella de oropel que era jalada por unos lacillos que tenían los naturales sobre unas torres hechas de madera.

Entonces vino la idea de fusionar ambos festejos, la de “Machis” y de los Reyes Magos, y celebrarla en la iglesia de Cajititlán que comenzó a construirse casi un siglo después, en 1634.

Una costumbre de la peregrinación es pasar debajo de los Reyes, por lo que se forman interminables filas de personas hincadas -algunas descalzas- sobre una alfombra hecha con alfalfa, como símbolo de lo sagrado. Cuando los reyes pasan por encima de ellos, los fieles reciben “la bendición” y ellos les agradecen los favores y les piden por un buen año.

También suelen retirarse las bancas del interior de la parroquia para que los asistentes a la celebración entren de rodillas y puedan tocar con su rostro las capas de los patronos y que los niños también tengan contacto con los Magos.

La festividad es complementada con  gastronomía de la región, música en vivo, fuegos artificiales y quema de castillos ¡es una celebración en grande!. Y es que la tradición ha crecido de tal manera que si asistes, podrás ser testigo de una tradición en un lugar acondicionado para el disfrute de los visitantes.

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